En un contexto marcado por crisis encadenadas, climáticas, sociales, económicas y tecnológicas, el tercer sector ha dejado de ser un actor complementario para convertirse en una infraestructura esencial de las sociedades contemporáneas. Lejos de limitarse a la asistencia puntual, las organizaciones sociales están redefiniendo su papel como agentes de transformación estructural, capaces de conectar justicia social, sostenibilidad ambiental y modelos de gobernanza más transparentes. REPORTAJE Este reportaje se apoya en el análisis de cerca de 300 buenas prácticas desarrolla- das en los últimos años, tanto en España como en Latinoamérica y otros contextos internacionales. Se trata de iniciativas muy diversas, pero con un denominador co- mún, la incorporación real, no retórica, de los criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) y su alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) . Más allá del volumen, lo relevante es la lectura que estas prácticas permiten hacer sobre hacia dónde se dirige el sector y qué prioridades está marcando . Una lectura ASG del sector: el peso de lo social y la madurez del conjunto El análisis agregado de las iniciativas revela una distribución clara que ayuda a entender la lógica interna del tercer sector en este mo- mento histórico. El 57% de las buenas prácti- cas se concentra en el ámbito social , lo que confirma que la atención a las personas y a las desigualdades sigue siendo el corazón del sector. El eje ambiental representa el 23% , mientras que la gobernanza alcanza el 20% , consolidándose como el soporte que permite escalar y sostener el impacto. El predominio del componente social no es casual ni meramente cuantitativo. Res- ponde a una evolución cualitativa profunda , el paso de modelos asistencialistas a enfoques centrados en la dignidad , la autonomía y los derechos . Cada vez es más habitual encontrar programas que sustituyen ayudas tradicionales por mecanismos que permiten a las personas decidir, gestionar y reconstruir sus proyectos de vida . Desde sistemas de apoyo económico flexibles hasta soluciones digitales para la vida independiente de personas con discapacidad, el foco se desplaza claramente del “dar” al empoderar . Esta lógica se hace especialmente visible en la respuesta ante emergencias re- cientes . Frente a catástrofes climáticas o crisis sociales, el sector ha demostrado una capacidad de movilización rápida y coordinada , no solo para cubrir necesi- dades básicas, sino también para reconstruir tejido comunitario y económico . La atención ya no se limita a la urgencia, sino que incorpora desde el inicio una mirada de medio y largo plazo . El bloque ambiental, aunque porcentualmente menor, muestra una transformación igual de relevante . Las iniciativas analizadas reflejan un giro claro desde la sensi- bilización hacia la implementación de soluciones técnicas avanzadas . La econo- mía circular deja de ser un concepto aspiracional para materializarse en proyectos que convierten residuos agroindustriales o plásticos en nuevos materiales, reducen emisiones o restauran ecosistemas degradados sin generar impactos colaterales. En muchos casos, estas acciones ambientales están diseñadas además como pa- lancas de inclusión social y generación de empleo . La gobernanza, por su parte, actúa como el armazón que permite que todo lo an- terior funcione . La profesionalización del reporte, la simplificación de marcos nor- mativos para facilitar la medición del impacto y el desarrollo de planes estratégicos orientados a movilizar capital hacia la inversión de impacto son señales claras de madurez del sector . No se trata de un protagonismo discursivo, sino de un trabajo silencioso que refuerza la confianza y la sostenibilidad del conjunto . Los ODS como brújula: dónde se concentra el impacto La alineación con la Agenda 2030 no es uniforme, y el análisis permite identificar con claridad cuáles son los objetivos que concentran mayor número de iniciativas y por qué. • ODS 10: Reducción de las desigualdades El ODS 10 emerge como el más recurrente, atravesando buena parte de las ac- ciones sociales. Su predominio responde a la propia razón de ser del Tercer Sec- tor, actuar allí donde las brechas sociales, económicas o funcionales persisten. Las buenas prácticas analizadas muestran un fuerte énfasis en la inclusión de personas con discapacidad, el apoyo a familias en situación de vulnerabilidad, la atención a víctimas de violencia y la lucha contra la pobreza estructural. Lo relevante no es solo el volumen, sino el enfoque. Muchas iniciativas apuestan por modelos de vivienda independiente, empleo adaptado o apoyos personalizados que devuelven a las personas capacidad de decisión y control sobre su entorno. En el ámbito internacional, esta misma lógica se traduce en programas de alfabetización para mujeres rurales o en sistemas de protección integral para la infancia, demos- trando que la reducción de desigualdades adopta formas distintas según el con- texto, pero mantiene un núcleo común. • ODS 3: Salud y bienestar La salud ocupa también un lugar destacado, impulsada por una creciente espe- cialización y profesionalización del cuidado. Las organizaciones no solo financian investigación en enfermedades de alto impacto, sino que crean infraestructuras y servicios que complementan, y en ocasiones suplen, los sistemas públicos. Gimna- sios terapéuticos, unidades de cuidados paliativos gratuitos o programas de apoyo emocional son ejemplos de cómo el bienestar se aborda de forma integral. Este enfoque se extiende al plano internacional mediante proyectos de coopera- ción sanitaria que buscan erradicar enfermedades desatendidas o mejorar el acce- so a servicios básicos en regiones con recursos limitados. De nuevo, la clave está en combinar conocimiento técnico con cercanía comunitaria. • ODS 12: Producción y consumo responsables En el eje ambiental, el ODS 12 destaca como el principal referente. Las iniciativas vinculadas a este objetivo reflejan un cambio de paradigma, del “limpiar” al repen- sar los sistemas productivos. La transformación de residuos en recursos, la reuti- lización de envases o la lucha contra el desperdicio alimentario no solo reducen el impacto ambiental, sino que generan oportunidades económicas y sociales. Este objetivo actúa además como un puente entre lo ambiental y lo social. Muchos proyectos de economía circular están diseñados para crear empleos verdes desti- nados a personas en riesgo de exclusión, demostrando que la sostenibilidad puede ser una herramienta de cohesión social. Latinoamérica: resiliencia, equilibrio y acción directa Cuando el foco se desplaza hacia Latinoamérica , el análisis adquiere matices pro- pios . En este contexto, el reparto de las iniciativas muestra un 54% en el eje social y un equilibrio casi perfecto entre el ámbito ambiental y el de gobernanza, ambos con un 23% . Esta distribución sugiere una comprensión muy clara de que no puede haber transformación social ni conservación ambiental sin instituciones sólidas que las sostengan. A diferencia de otros entornos donde la digitalización o la normativa ocupan gran parte de la agenda, en Latinoamérica el Tercer Sector actúa como un laboratorio de resiliencia aplicada . La innovación surge de la necesidad y se traduce en solu- ciones directas , programas de alfabetización que abren oportunidades a mujeres y comunidades rurales, sistemas comunitarios de acceso a agua potable o modelos de protección integral para la infancia sin cuidados parentales. En el ámbito ambiental, la región destaca por enfoques profundamente regenera- tivos . Iniciativas de reforestación sin plásticos, bioeconomía vinculada a la conser- vación de la biodiversidad o sistemas de reciclaje adaptados a contextos urbanos complejos muestran una capacidad notable para combinar conocimiento local y objetivos globales . La gobernanza, lejos de ser un elemento secundario, se manifiesta en la búsqueda de transparencia, estabilidad institucional y cooperación regional . Auditorías ri- gurosas, acreditaciones internacionales y alianzas multilaterales refuerzan la credi- bilidad de las organizaciones y las preparan para operar en entornos marcados por la incertidumbre. Elena Luchetti , Responsable de Alianzas Estratégicas de la Fundación Pasqual Maragall Carolina Unzeta , Head of Corporate Partnerships & Philanthropy de Plan International F. Javier Fernández , Responsable de Alianzas Corporativas, Campañas, Eventos y Patrocinios de Acción Contra el Hambre María del Mar Pageo , Presidenta de Cruz Roja Española josé ángel moreno , Patrono de Economistas Sin Fronteras y Miembro del Comité Asesor del ObservatorioRSC ORENCIO VÁZQUEZ , Coordinador del Observatorio de RSC IGNASI CARRERAS , Presidente de Oxfam Intermón "La Sostenibilidad social pasa por cuidar la salud mental y el bienestar emocional, también en el trabajo" "Debemos diseñar intervenciones con criterios ambientales y sociales que generen impacto medible" "Debemos reforzar la dimensión social, frecuentemente relegada" “Cuando se hable de humanidad y de humanitarismo, me gustaría que se pensara en Cruz Roja Española” "La RSE auténtica exige confrontar el poder corporativo y revisar el modelo empresarial" "Una sociedad civil organizada, formada e independiente es fundamental para avanzar en RSC" "El objetivo es que seamos capaces de crear un mundo más sostenible y justo" 23 % 57 % 20 % 23 % 23 % 54 %